El cultivo de cítricos, especialmente la mandarina y la naranja, ha tenido una gran relevancia en diversas regiones debido a su versatilidad y alto valor comercial. Estos cultivos, aunque parecidos, tienen ciertos requerimientos particulares que se deben conocer para garantizar su éxito. Este artículo proporciona recomendaciones detalladas sobre la siembra, manejo, fertilización y otros aspectos clave para la producción de mandarinas y naranjas de alta calidad.
Parte I: Cultivo de la Mandarina
1. Requerimientos Edafoclimáticos
El éxito del cultivo de mandarina depende en gran medida del clima y del suelo. Entre los factores más importantes se destacan:
Temperatura: La temperatura es un factor crucial, ya que afecta directamente la floración, el desarrollo de los frutos y la calidad final. La mandarina prospera en un rango de 18 a 30°C. Las temperaturas extremas pueden afectar negativamente la producción y la calidad del fruto.
Precipitación: Este cultivo necesita un promedio de 1,200 mm de lluvia anualmente. Si bien las precipitaciones mayores no son un problema, es esencial que el suelo tenga un buen drenaje para evitar problemas de asfixia radicular.
Humedad Relativa: Una humedad relativa adecuada es importante para la calidad del fruto. En regiones con alta humedad relativa, la cáscara de la mandarina tiende a ser más delgada y suave, mientras que el jugo tiene mejor calidad. Un rango de 60 a 70% de humedad es el ideal.
Altitud: El cultivo de la mandarina se adapta bien a altitudes de 400 a 1,300 msnm, donde las condiciones climáticas favorecen su desarrollo.
Suelos: La mandarina se adapta a una variedad de suelos, siempre que sean profundos (con raíces que pueden alcanzar hasta 1.5 metros) y bien drenados. Los suelos preferidos son aquellos con un pH de 5.5 a 7.0.
2. Siembra
Para la siembra de la mandarina, es esencial utilizar árboles injertados y libres de plagas y enfermedades. Las características de los árboles deben incluir una buena formación de ramas y un sistema radicular bien desarrollado.
2.1 Distanciamiento de Siembra
El distanciamiento típico es de 7x6 metros entre los árboles, aunque puede variar dependiendo de factores como el tipo de suelo, el clima y las prácticas de manejo del productor. El objetivo es permitir suficiente espacio para el crecimiento de los árboles y una buena penetración de luz solar.
2.2 Sistemas de Siembra
Los sistemas de siembra recomendados para la mandarina son el rectángulo, cuadrado y el de tresbolillo, eligiendo el más adecuado según la topografía del terreno.
2.3 Época de Siembra
Si se dispone de riego, la siembra se puede realizar en cualquier época del año. De lo contrario, se recomienda sembrar al inicio de la temporada de lluvias, que generalmente es en mayo.
3. Fertilización
La fertilización debe basarse en los resultados de un análisis de suelo para ajustar las cantidades de nutrientes según las necesidades del cultivo.
3.1 Plan de Fertilización para Mandarina
Al trasplante: Aplicar de 5 a 8 onzas de fertilizante 18-46-0 o 12-24-12 al fondo del hoyo.
60 días después del trasplante: Aplicar 5 onzas de una fórmula 15-15-15 o 12-24-12 alrededor de la planta.
90 días después de la segunda fertilización: Aplicar 4 onzas de nitrato de amonio o urea al 46% alrededor de la planta.
3.2 Fertilización Foliar
Es recomendable realizar 4 aplicaciones por año de abonos foliares, comenzando 60 días después del trasplante y repitiendo cada 3 meses. Este programa debe mantenerse durante los primeros 4 años.
3.3 Árboles en Producción
Árboles de 5 años o más: Aplicar 1 libra de fórmula 18-46-0 o 12-24-12 al inicio de las lluvias, y tres meses después, repetir la dosis junto con ½ libra de nitrato de amonio o urea.
Árboles de 10 años o más: Incrementar la aplicación a 2 libras de fórmula 18-46-0 o 12-24-12 por árbol, junto con 1 libra de nitrato de amonio o urea.
Parte II: Cultivo de la Naranja
1. Requerimientos Edafoclimáticos
El cultivo de la naranja comparte algunos requerimientos climáticos y edáficos con la mandarina, pero también tiene ciertas particularidades:
Temperatura: La naranja, como la mandarina, necesita temperaturas entre 18 y 30°C para su adaptación y producción. No tolera temperaturas muy bajas, lo que puede afectar gravemente su desarrollo y la calidad de los frutos.
Precipitación: Necesita un promedio de 1,200 mm de lluvia al año. Las precipitaciones mayores no son un problema siempre que el suelo tenga un buen drenaje.
Humedad Relativa: La humedad relativa alta produce frutos con una cáscara delgada y más jugo, mientras que la baja humedad favorece una mejor coloración. El rango óptimo está entre 60 y 70%.
Altitud: La naranja se cultiva bien entre los 400 y 1,300 msnm. Al igual que la mandarina, es importante seleccionar la variedad adecuada para cada zona.
Vientos: Los vientos fuertes son perjudiciales, ya que provocan la caída de flores y frutos, además de daños en las ramas. Se recomienda seleccionar terrenos protegidos o establecer barreras rompevientos.
Suelos: La naranja se adapta a diversos tipos de suelo, siempre que sean profundos y bien drenados. Un pH de 5.5 a 7.0 es ideal para el desarrollo óptimo del cultivo.
2. Siembra
La preparación del terreno es clave para el éxito del cultivo. Después de seleccionar el lugar adecuado, se procede con el trazo de la plantación y el ahoyado.
2.1 Ahoyado
El tamaño de los hoyos dependerá de la textura del suelo. En suelos franco-arenosos, las dimensiones deben ser de 40x40x40 cm, mientras que en suelos franco-arcillosos, el tamaño debe aumentar a 60x60x60 cm. La siembra debe realizarse con árboles injertados, vigorosos y sanos.
3. Fertilización
Al igual que en el caso de la mandarina, la fertilización debe basarse en los análisis de suelo y las necesidades del cultivo.
3.1 Plan de Fertilización para Naranja
Al trasplante: Aplicar de 5 a 8 onzas de la fórmula 18-46-0 o 12-24-12 al fondo del hoyo.
60 días después del trasplante: Aplicar 5 onzas de una fórmula 15-15-15 o 12-24-12 alrededor de la planta.
90 días después de la segunda fertilización: Aplicar 4 onzas de nitrato de amonio o urea al 46% alrededor de la planta.
3.2 Fertilización Foliar
Es fundamental realizar 4 aplicaciones anuales de abonos foliares, iniciando 60 días después del trasplante y repitiendo cada tres meses.
3.3 Árboles en Producción
Árboles de 5 años en adelante: Aplicar 1 libra de fórmula 18-46-0 o 12-24-12 por árbol al inicio de las lluvias, seguido de otra aplicación similar tres meses después, junto con ½ libra de nitrato de amonio o urea.
Árboles de 10 años o más: Incrementar la dosis a 2 libras de fórmula 18-46-0 o 12-24-12, acompañada de 1 libra de nitrato de amonio o urea.
Parte III: Manejo Agronómico del Cultivo de Mandarina y Naranja
1. Manejo de Plagas y Enfermedades
El cultivo de cítricos es susceptible a diversas plagas y enfermedades que pueden afectar tanto la calidad del fruto como el rendimiento de la plantación. A continuación, se detallan algunas de las plagas y enfermedades más comunes, junto con sus estrategias de control.
1.1 Principales Plagas
Piojo Rojo de California (Aonidiella aurantii): Este insecto ataca los frutos, ramas y hojas, debilitando la planta y afectando la comercialización del fruto debido a las marcas que deja. Para su control, se recomienda la aplicación de aceites minerales o insecticidas específicos durante los meses de primavera y verano. Es importante hacer un monitoreo constante para detectar la plaga a tiempo.
Mosca de la Fruta (Ceratitis capitata): Esta plaga afecta tanto a la mandarina como a la naranja, ya que las hembras perforan la cáscara para depositar sus huevos, lo que ocasiona la pérdida de calidad y el rechazo comercial. El control se realiza mediante trampas de feromonas, así como aplicaciones de insecticidas antes de la maduración del fruto.
Ácaros (Tetranychus spp.): Estos pequeños artrópodos succionan la savia de las hojas, causando manchas amarillas que pueden reducir la capacidad fotosintética de la planta. Se controlan mediante acaricidas y aplicaciones preventivas de azufre.
1.2 Principales Enfermedades
Phytophthora (Phytophthora spp.): Este hongo afecta las raíces y el cuello de la planta, causando pudriciones que pueden llevar a la muerte del árbol. Es fundamental mejorar el drenaje del suelo y evitar el exceso de riego. El uso de portainjertos resistentes y la aplicación de fungicidas sistémicos también son recomendados.
Alternaria (Alternaria alternata): Esta enfermedad afecta principalmente a las mandarinas, produciendo manchas negras en las hojas y frutos. Se controla mediante la poda de ramas infectadas, la mejora de la ventilación en el cultivo y la aplicación de fungicidas específicos.
Cancro Cítrico (Xanthomonas axonopodis): Es una enfermedad bacteriana que provoca lesiones en hojas, ramas y frutos, afectando la calidad comercial del fruto. Se recomienda la eliminación de plantas infectadas, junto con la aplicación de productos bactericidas de cobre.
2. Poda y Manejo del Árbol
2.1 Poda de Formación
Durante los primeros años del cultivo, es importante realizar una poda de formación para garantizar un buen desarrollo de la copa del árbol y facilitar la recolección futura. Esta poda se realiza para darle forma al árbol, eliminando ramas que crezcan hacia el interior o que se crucen, y fomentando el crecimiento de ramas laterales fuertes y bien distribuidas.
2.2 Poda de Mantenimiento
Una vez que el árbol ha alcanzado su madurez productiva, se debe realizar una poda anual para eliminar ramas muertas, débiles o enfermas. Esto mejora la penetración de luz en el interior del árbol, lo que favorece la calidad del fruto y reduce la incidencia de plagas y enfermedades.
2.3 Poda de Fructificación
Para maximizar la producción de frutos de alta calidad, es necesario hacer una poda de fructificación, eliminando ramas que ya han dado frutos y favoreciendo la renovación de ramas productivas. Esto garantiza un equilibrio entre la cantidad de hojas y frutos, optimizando la fotosíntesis.
Parte IV: Cosecha y Postcosecha
1. Cosecha
El momento óptimo para la cosecha de los cítricos depende de la variedad y de las condiciones climáticas locales. Generalmente, se considera que los frutos están listos para cosechar cuando alcanzan su tamaño y color adecuados y presentan un contenido de azúcar óptimo, medido en grados Brix.
Mandarina: La cosecha de la mandarina suele comenzar entre los 6 y 9 meses después de la floración. Es importante que el fruto tenga una cáscara firme pero fácil de desprender, y que el contenido de jugo sea alto.
Naranja: La cosecha de la naranja también depende del grado de madurez del fruto, lo cual se evalúa en función de su color y contenido de azúcar. En promedio, la cosecha de las naranjas se realiza entre los 8 y 12 meses después de la floración.
1.1 Prácticas de Cosecha
La cosecha debe realizarse cuidadosamente para evitar dañar los frutos. Es recomendable utilizar tijeras de poda para cortar los frutos con una pequeña porción del pedúnculo, evitando tirones que puedan dañar la cáscara. Los frutos dañados o caídos no deben mezclarse con los frutos sanos para evitar la propagación de enfermedades en la postcosecha.
2. Postcosecha
El manejo postcosecha es crucial para mantener la calidad del fruto y garantizar su comercialización. Las siguientes prácticas son recomendadas:
Clasificación: Los frutos deben ser clasificados por tamaño y calidad, separando aquellos que tienen defectos o daños mecánicos que puedan comprometer su vida útil.
Lavado y Desinfección: Antes del almacenamiento, es recomendable lavar los frutos con agua limpia y un desinfectante suave para eliminar residuos de pesticidas o patógenos.
Almacenamiento: Los cítricos deben almacenarse en lugares frescos y ventilados para evitar la acumulación de humedad, que puede favorecer el desarrollo de hongos como el Penicillium. La temperatura ideal de almacenamiento está entre 8°C y 12°C.
Empaque: El empaque debe proteger los frutos de golpes y daños durante el transporte. Se pueden utilizar cajas de cartón o plásticas con ventilación adecuada para evitar el exceso de humedad.
Parte V: Recomendaciones Adicionales para el Cultivo de Mandarina y Naranja
1. Riego
El riego es un aspecto crucial, especialmente en regiones con precipitaciones limitadas o durante las épocas secas del año. Se recomienda utilizar sistemas de riego por goteo, que son eficientes en la distribución de agua directamente a las raíces, reduciendo el desperdicio de agua y evitando la propagación de enfermedades por exceso de humedad.
Durante la etapa de floración y cuajado de frutos, es fundamental mantener un riego regular para evitar el estrés hídrico, que puede provocar la caída prematura de flores y frutos.
2. Control de Malezas
El control de malezas es importante para evitar la competencia por nutrientes y agua con los árboles. Se recomienda realizar desmalezado manual o mecánico de forma regular, especialmente en la zona cercana al tronco de los árboles.
El uso de coberturas vegetales o mulch también es recomendable para reducir la evaporación del agua y mejorar la retención de humedad en el suelo.
El cultivo de cítricos, tanto de mandarina como de naranja, requiere una adecuada planificación y manejo para garantizar altos rendimientos y frutos de calidad. Desde la selección del sitio hasta la fertilización y el manejo del suelo, seguir las mejores prácticas es clave para asegurar
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